domingo, 1 de mayo de 2016

Falacia.

Hablemos de falacias por un ratito. Bueno, hablar no porque no hay un debate o una charla. Pero vamos a hacer de cuenta que me están escuchando atentamente mientras me fumo un cigarrillo de uva.
Hace rato leyendo la sección de comentarios del youtuber GradeAUnderA (hace críticas y expone temas interesantes respectivos a la comunidad anglosajona) y encontré el siguiente comentario:

Si no entendes ingles lo siento, no voy a ponerme a traducir porque sinceramente es ligeramente complejo (y sigo la ley del menor esfuerzo). Pero voy a hacer un esfuerzo para resumirlo y que se entienda desde mi punto de vista. Lo que dice acá el señor Grammar Jew (Judío de la Gramática) es que los argumentos que usa GradeAUnderA son falaces. Para poder entender esto vamos primero a ver que cazzo es una falacia.
(Fuente Wikipedia)
“En lógica, una falacia (del latín: fallacia, ‘engaño’) es un argumento que parece válido, pero no lo es.”
“El que un argumento sea falaz no implica que sus premisas o su conclusión sean falsas ni que sean verdaderas. Un argumento puede tener premisas y conclusión verdaderas y aun así ser falaz. Lo que hace falaz a un argumento es la invalidez del argumento en sí.”
Lo que le quiso decir este usuario es que si bien lo que dijo es correcto, esto no quita validez a los argumentos de las personas que está criticando. O sea: Lo que dijo sobre las personas que critica es real, pero no desmorona sus argumentos. Simplemente trata de desacreditarlos con argumentos falaz.
Todo esto me llevo a pensar en las veces que yo mismo he usado tales métodos.
Hace no mucho durante un debate en clase de Proyecto de Investigación una compañera afirmó: “Me molesta mucho la gente que se mete en la vida de los demás y habla de los demás porque no tienen vida propia.”
No tengo muy en claro si mi cerebro ya está estructurado para detectar rápidamente oxímoros. Un oxímoron es un enunciado que se contradice a sí mismo en su contenido.  Por ejemplo: “Hablar en español te desacredita instantemente para desacreditar a los demás”. Establece una regla general y luego la rompe, contradiciéndose. Siguiendo con la anécdota. A mi ella no me cae bien, y yo no le caigo bien a ella. Por lo tanto pensé que sería divertido desacreditarla en frente de todos y dije: “Me parece muy gracioso lo que dice la compañera. Porque se está metiendo en la vida de la gente que se mete en la vida de la gente porque no tienen vida propia”. Si bien lo que dijo mi compañera de clase no fue un argumento, fue más una afirmación, mi respuesta fue falaz. ¿Eso significa que lo que dije pierde razón? No, obviamente no. Pero tampoco indica que lo que ella emitió fue una mentira, solo contradictorio. Lo que yo debería haber dicho para finalizar con broche de oro debería haber sido: “Por lo tanto si tanto te molesta, no seas parte del problema. Te ofuscas a vos misma. Si querés que la gente no se meta en la vida de los demás, perfecto: No lo hagas.” Incluso esto se puede tomar como algo falaz. Si nos fijáramos mas cuidadosamente en las situaciones de nuestra vida cotidiana nos daríamos cuenta que estamos rodeados de falacias.
Si bien para este pequeño debate no se tomaron en cuenta reglas para debatir, ni se establecieron puntos a seguir, lo que yo hice es técnicamente valedero dentro del marco del debate que se estaba dando.
Hay muchas más formas de falacia, muy interesante el tema.
Invito a todos a leer algo sobre argumentación y lógica. Es extremadamente interesante y seguro les va a interesar.
Para dejarlos pensando se me ocurrió mencionar la siguiente frase, una que causo un “turn down for what” popular. Durante el debate presidencial entre Mauricio Macri y Daniel Scioli, este último dice en un momento: “[…] Si no pudiste solucionar el tema de los trapitos, ¿Cómo esperas que la gente crea que podes solucionar el tema del narcotráfico?”
Aclaro: No soy ni macrista, ni kirchnerista. Cuando se trata de falacias, la mayoría de los políticos las valoran más que los argumentos. Creo que eso nos da una pauta de quienes nos están gobernando. Pero bueno, ¿no son nuestros gobernantes en fin el reflejo de nosotros como pueblo?
Gracias.

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